Un Amigo Poco Común

Estos Amigos!!….

Súper atipico el nuevo y primer amigo de mi pequeño hijo Lucas… es un pequeño huevo, me insistió tanto en que le diera un huevo, siendo que yo le advertí tanto que se podía romper, bueno, al final ganó y se lo dí diciéndole: «ya pero debes cuidar mucho al huevito, que se rompe», contestándome: «si papa lo cuidare mucho». 

No pasaron muchos minutos cuando llega corriendo de la habitación y me dice: «ven, ven»… «haber ¿que pasa?»… «ven, ven» dice nuevamente mientras me lleva de la mano; bueno, lo que le dije, al entrar en la habitación en la alfombra me encuentro con la escena dantesca, un huevo roto en el piso y las entrañas del mismo esparcidas por la alfombra sin posibilidad de aplicar primeros auxilios, me giro para ver a Lucas y averiguar la causa de la muerte del difunto; sólo vi su cara de sorprendido, apuntando con su pequeño dedo el cuerpo del occiso amiguito, primera experiencia de muerte en su vida.

«Te lo dije, ¿recuerdas?»… «Shi»  con su cabeza inclinada hacia el suelo observando el desparramo de tripas, no pasaron 5 segundos para que levantara su cabeza y me dijera: «¿Me dash oto weuwito?» sorprendido le digo: «pero si ya rompiste uno, ¿como es que quieres otro?», «Shi oto weuwito po favor, oto papa».

No sé cuantas veces le dije que si le daba otro huevo le iba a ocurrir lo mismo, pero al final accedí advirtiéndole exactamente lo mismo, confirmando con sus palabras el «yo lo voy a cuidar mucho».

Y así comenzó su nueva aventura con el nuevo amigo, veían TV, conversaba, almorzaba, se acostó con él huevito y lo miraba pacientemente… lo llevo a pasear en coche y varias otras cosas mas… de pronto me llamo y me dijo: «mira papa, una casita» mostrando sus manos acurrucando el huevo en forma horizontal de forma que lo protegía: «¡ya!» le dije y me fui a la mesa del comedor y comencé a escribir en el computador… al rato vino corriendo a mi esposa con su huevito en su casita de manos en forma horizontal y le dijo «mia mama la casita del weuwito», mi esposa se gira, observa y le dice: «¡que linda la casita!», «Shi» mientras gira sus manitos en forma vertical para dejar caer el huevito por debajo de sus palmas y estrellar al infante en la alfombra… mira a la mama con ojos gigantescos, mira el huevito difunto, me mira sin decir nada, se da la vuelta y sale corriendo hacia su cuarto.

Nos miramos con mi esposa y nos reímos en silencio por la situación. Recogí los restos de tripas del huevo y fui a verle en su cuarto. Lo encontré recostado en su cama con la almohada cubriendo su cabeza, como sabiendo que algo no andaba bien.

Inicie la conversación diciendo: «¿Que pasó Lucas?»; «se rompió el wuewito»; «haber mírame, te dije que eso sucedería si no cuidabas el huevito ¿recuerdas?»; «Shi, O shiento papa» – con clara pena por la situación -;  «si hijo, no hay problema»… al instante le escucho con una sonrisa en su rostro: «¿me das oto weuwito?».