Evolucionar… ¿Cómo hacerlo con Prudencia?

Los pensamientos son infinitos e inentendibles para muchos de nosotros.

Sostengo que: nacemos con inteligencia y esta inteligencia es pura, no es la inteligencia como la conocemos, pues, es esta inteligencia literalmente inentendible a nuestros obtusos pensamientos “Inteligentes”.

Para muchos de nosotros, un infante que acaba de nacer es lo más bello que puede existir, a todos alegra la vida y llena de amor al entorno familiar, es el resultado del deseo altruista que viene a completar la vida de los padres, es, postergarse para dar lo mejor de nosotros a un ser totalmente desvalido. Después de la algarabía del nacimiento, de ese maravilloso gozo, nos enfrentamos a un ser que aparte de ser hermoso es totalmente torpe e ignorante, es un ser que no sabe el ¿cómo?, en efecto, no sabe el cómo hablar, como caminar, como asearse, como desenvolverse en el mundo de las matemáticas, o ciencias y lenguaje, como expresarse o darse a entender como nosotros los adultos nos “entendemos”, en fin, como habitar en este mundo y no morir en el intento, es obvio -dirán ustedes- acaba de llegar a este mundo, es por ello que debemos cuidarlo y enseñarlo.

Cientos de libros se han escrito -y se seguirán escribiendo- acerca de los infantes a fin de ayudarnos en la crianza, nos enseñan desde su concepción hasta las más altas edades en que se les puede llamar infantes; en dichos libros y textos se especula, filosofa, diagnostica cada movimiento y expresión, pero por mas estudio hecho, lo más que podrían determinar son semejanzas de sentimientos, conductas y expresiones asociadas a observaciones previas en otros infantes en las mismas circunstancias. A esas observaciones y documentación se le llama psicología infantil, pero es solo eso, psicología, que ayudan a predecir las conductas y sentimiento de acuerdo a ciertas circunstancias, para que luego podamos moldear al infante de acuerdo a lo que estimamos conveniente a nuestro contexto de vida.


Hay circunstancias en que como adulto nos sentimos y nos hacen ver como a un infante, lleno de temores e incertidumbre, y es completamente lógico; les comento que dentro de mis experiencias la primera vez que fui a un aeropuerto me sentí literalmente como un infante, pues son lugares llenos de personas desplazándose de un lugar a otro sin una dirección coherente, trasladando bultos, entregando unos papeles a persona detrás de un mesón, dejando bultos a un lado de esa persona y esto solo después de realizar una larga fila detrás de muchos otros supuestos pasajeros, eso para tan solo llegar donde se encuentra una señorita y entregar el pasaje del vuelo que te llevara de un extremo del país o del mundo; luego sin más información detallada y solo un numero, te indican desplazarte sin sentido hacia una puerta N°8 ubicada quizás donde; murmullos, risas, letreros, luces, oficiales, voces, y ruidos de motores de avión llegando y saliendo, y una voz estruendosa inentendible indicando que vuelo llega o cual saldrá.

¿Dónde está el vuelo al cual debo subir? o ¿dónde abordar? Esa fue una de las primeras veces que me sentí como un infante, haciendo muecas y con ganas de clamar por mi madre y emitir balbuceos lastimeros.

Simpatizo con esos infantes nacidos en la confusión de esta sociedad, los entiendo y entiendo que para ellos el llegar a este mundo entra en lo irrazonable, es algo que literalmente no tiene sentido, así, como para mí, un primerizo, un infante en el mundo de los aeropuertos me confundieron completamente; escuchar grandes y fuertes voces por los alto parlante términos como: “counter”, “boucher”, “manga” «pista» etc.; eso entraban en lo irrazonable a mi experimentada “inteligencia”.

¿Porque hablo esto acerca de los infantes?
Por la sencilla razón de que tenemos mucho que aprender de ellos siendo nosotros ya adultos o en vías de ser adulto, no significa que ellos tengan conocimiento de algo en particular de este mundo, no significa eso, pues al igual que mi experiencia en el aeropuerto el conocimiento de la operación y funcionamiento del mismo eran nulas; el conocimiento de un infante recién llegado a este mundo también es nulo, y ese desconocimiento es desesperante, si, el saber el cómo desenvolverme sin temor a un accidente o hacer algo incorrecto me era imperativo en ese momento; es lo mismo con los pequeños infantes, los conocimientos del mundo donde ha llegado son nulos y nada saben acerca de cómo desenvolverse en este caótico espacio por lo que el saber para ellos es imperativo, es de vida o muerte, literalmente.

¿En qué me ayuda saber esto de los infantes?
Bueno, hace poco cerca del 1.500 d.C. existió una restricción de conocimiento en el mundo (oscurantismo) y el conocimiento estaba limitado a cierta clase de personas, generalmente a la clase burguesa o feudal y a quienes dirigían las religiones. La falta de conocimiento estanco al mundo, lo redujo a la miseria, a las pestes, al miedo, al terror; eran como infantes desesperados, sabiendo solo lo básico y lo que se sabía en esa época se basaba solo en la agricultura; si, a la clase trabajadora se le relego a lo básico ¿porqué? fácil, el conocimiento es poder y para dominar un pueblo hay que mantenerlo en la ignorancia.

Un poco de tiempo después saltando muchos eventos históricos, apareció algo que revoluciono al mundo y que llevaría al ser humano a una apertura mental de un sin fin de conocimiento y sabiduría. Lo que revoluciono al mundo fue que como humanidad se logró dominar la electricidad y conducirla hacia los hogares y las empresas.

Este simple fenómeno físico llevo a muchas personas a estudiar acerca de la electricidad y ver que otra aplicación se le podría dar que no fuera solo iluminar o mover cosas; el resultado de los estudio y de las necesidades existentes llevo a la creación del teléfono alrededor del año 1.857 d.C. por Antonio Meucci, ¿qué sucedió?, las personas comenzaron a hablar, se comunicaron y comenzaron a compartir sentimientos y experiencias, por lo que obtuvieron conocimiento acerca de las personas y descubrimientos más allá del limitado entorno en que se encontraban; esto les acerco a las personas más y más hasta eliminar completamente las fronteras, los idiomas y el tiempo.

La observación y la comunicación es la base del aprendizaje, y el desarrollo de la inteligencia sobre este mundo.

Básicamente los infantes desarrollan su «Inteligencia Pura» a través de la observación y la ejecución de actividades (experimentación); usan como base el método científico -no tan estructurado- y en menor medida por la comunicación, son entes que en un principio absorben datos, información, adquieren conocimiento y experiencias de su entorno básico, lo que les lleva a desenvolverse adecuadamente en el ambiente y contexto donde viven, por lo que comienzan a sobrevivir. Al igual que mi persona, a través de los datos información y conocimiento adquirido sobre la operación de los aeropuertos, el viajar en avión ahora no significa más que un mero trámite, por lo que ya ni siquiera me ocupo de asistir a counters y realizar el check in; no, ya no lo hago, solo me conecto a través de Internet a la línea aérea, realizo el trámite y me aseguro de que retiren mis maletas (de necesitarlas) en mi domicilio. Posterior e ello, solo llego minutos antes de la salida del vuelo al aeropuerto… directo a la puerta de ingreso y a la manga que conecta con el avión.

No es nuevo lo que comento, el conocimiento del mundo nos lleva a realizar nuevos descubrimientos y a obtener más experiencias relacionadas con esos descubrimientos, lo obtenido del conocimiento nos lleva a inventar nuevas cosas, producto de la necesidad de las personas y como consecuencia logramos sobrevivir sin mayores dificultades basándonos en nuestro aprendizaje.

Es en realidad la máxima necesidad de las personas el comunicarse con otros en cualquier parte del mundo a cualquier hora.

Hoy, la comunicación global es parte de la vida cotidiana, lo permitió el fenómeno físico del cual hablamos -lo que dio el desarrollo de la tecnología que hoy conocemos- nos comunicamos a diario desde donde sea, con quien sea, a la hora que sea, por medio de teléfonos fijos, móviles, computadores, Tablet, etc., esta tecnología viene preparada aun para los infantes más pequeños, pues son ellos los que con mayor facilidad se desenvuelven con esta tecnología; lo curioso en todo esto, es que a diferencia de nosotros los adultos, los infantes no requieren de manuales de operación de algún aparato tecnológico en particular, solo lo toman observan y comienzan a utilizarlo.

Por más que estudiemos, indaguemos o investiguemos por nosotros mismos u otros especialistas, aún nosotros y la psicología infantil no ha logrado dilucidar el cómo estos infantes pueden desenvolverse con tanta facilidad en el mundo tecnológico.

La teoría o mi teoría, indica que:

«Los seres humanos han evolucionado a un estado nunca antes sospechado, ya no somos los “neandertal” del 2.500 a.C., tratando de descubrir nuevamente la rueda, eso es bueno, ¡el no ser neandertal!».

“Me encanta la idea de que la evolución sea parte de un cambio en el tiempo de los seres hacia la perfección y no como un cambio espontáneo de nuestra herencia genética; esto engrandece mucho más a nuestro Creador ya que podemos verlo como a un Jardinero y no como un mago. Creo que cada uno de nosotros evoluciona en perfección en su propia esfera y capacidades, de acuerdo a los talentos con los cuales hemos llegado, más la evolución hacia la perfección que requerimos para nuestra felicidad depende de cuan dispuestos estemos para que el Creador nos pode injerte o trasplante para pertenecer a su bello jardín en la eternidad”.

Sigamos, porque no todo es lo que parece, pues si aún hay humanos y simios, también hay humanos que evolucionan y “neandertales”.

Contaba mi esposa hace unos años atrás una simpática parábola que tenía que ver con las jaibas que eran capturadas para posteriormente ser llevadas a un destino de gourmet nada agradable para ellas, me la contaba de la siguiente manera:

«Cada vez que un pescador atrapaba a una jaiba esta era arrojada a un balde, dicho balde contenía a otras jaibas ya atrapadas, como podrán imaginar el estar dentro del balde con sus pares luchando por un poco del preciado espacio disponible en el fondo del balde -desconociendo que su destino no es el mejor- las tenía en constante movimiento luchando unas con otras para lograr la mejor posición, el tema es que pareciera que la lucha por el espacio, por lograr una posición adecuada y confortante les había hecho olvidar el propósito principal de su vida e ignorar el destino fatal que les deparaba por haber sido capturadas. Esa lucha por la posición y comodidad se había puesto por objetivo en sus mentes y todo lo que su vida significaba ahora era ese objetivo y por ello no dilucidaban terrible destino de la cocina del gourmet.

Bueno, decía mi esposa que en muchas ocasiones una de estas jaibas descubría que la lucha por la posición no le llevaría a nada, por lo que en su diminuta mente resolvió que ya el lugar donde estaba no era placentero y el lograr la comodidad sería solo algo temporal; en su pequeña mente resuelve que la solución no se encontraba en la constante lucha, si no que en olvidar la lucha y enfocarse en otro objetivo más prometedor; por lo que en una rápida mirada resuelve subir de nivel y tratar de salir de ese caótico ambiente. Como podrán imaginar el tan solo estirar una pata sostenerse del borde del balde e impulsarse sería más que suficiente para lograr su cometido y lograr la ignorada libertad. A pesar de lo fácil, la empresa de escapar se transforma en una lucha titánica ya que sus pares, sus iguales, al verla escapar, nuevamente le traen al fondo del balde atrapándola de las patas posteriores y arrojándola al fondo para iniciar la lucha por la posición y comodidad nuevamente, es como -¡Oye la vida es acá, acompáñanos!, te ayudamos a bajar-«.

Y así era, o es, no todos evolucionan, y los que tratan de evolucionar son presa de quienes creen estar en lo correcto con “tradiciones” o procesos obsoletos, si es que hablamos de empresas, o no permiten el aumento del conocimiento para el desarrollo de la inteligencia como en la época del oscurantismo. Siempre habrá quienes no desean tu progreso intelectual esa es tu primera lucha por el desarrollo de la inteligencia. Destaco:

La inteligencia es el adecuado uso del conocimiento en bien del progreso de quienes nos rodean, y el propio.

Volviendo a los neos natos, ellos, los infantes son especialistas en absorber información, datos y experiencias. No necesitan experiencias relatadas, eso les aburre, no les interesa saber algo de boca de alguien en particular, eso es falacia para ellos; lo único que les interesa es la investigación, la experimentación constante del entorno en que viven -mundo- es la única forma que tienen para aprender correctamente todo lo necesario para sobrevivir en el mundo; es aprendizaje puro, sin intermediarios.

¿Aprendemos de la misma forma los adultos?

No, no lo hacemos, es más cómodo el que se nos enseñe, sentados, escribiendo y leyendo; con experimentaciones guiadas de experiencias ya realizadas que nos lleven directamente a la solución de los acertijos de la vida y posibles situaciones que podamos experimentar en un futuro empresarial o personal. En eso nos diferenciamos de los infantes; es la diferencia y a eso me refiero cuando digo:

Nacemos con Inteligencia… y es Inteligencia Pura… 

Pienso, y es mi pensamiento, o bueno, lo que se me viene a la mente; que: «A medida que vamos creciendo y descubriendo formas «fáciles» de resolver situaciones, eliminamos la inteligencia que nos permite evolucionar y somos atrapados y arrastrados al fondo del balde a procesos y experiencias ya conocidas, rutinarias, obsoletas, etc., etc.; bueno, que nos llevan a luchar entre nuestros pares para lograr una posición cómoda en nuestra vida y entorno».

¿Qué es lo que nos lleva a perder esa Inteligencia Pura?
Otra vez pienso, siempre hay un culpable de aquellas cosas malas que nos suceden y aquellas cosas buenas también y sería justo decirlo según nuestros propios paradigmas que la culpa la tiene el sistema… ¿sistema escolar? No, eso solo es para mantenernos en ignorancia, ¿sistema de vida? en parte, no a todos se nos da la misma oportunidad de nacer en ambientes propicios, pero recordemos que todos nacemos con «Inteligencia Pura», por lo que paradigmas en nuestros padres comienzan a limitarnos y a estancar el «Aprendizaje Puro», pues cada vez que desean los infantes experimentar, alguien los detiene, intimidándolos a no salir de ciertos límite ya que el mundo es desconocido fuera del mundo (fondo del balde); entonces, ¿Son nuestros padres quienes nos hacen perder la Inteligencia Pura?; es difícil saberlo, ya que en su ignorancia ellos son víctimas de muchos paradigmas que se ha ido eliminando en la medida que los siglos avanzan, por es escribo esto.

Tranquilamente puedo decir que todo ha sido debido a la comunicación; pues comunicamos conocimiento, experiencias, resultados, etc., la mayoría de los descubrimientos del hombre han sido debido a las observaciones, meditación y a la resolución de problemas según las necesidades existentes.

Cuando comunicamos, comunicamos según nuestro propio entendimiento, y quien escucha o lee, entiende según su mejor forma de interpretar el conocimiento que le han comunicado; al final lo que hemos experimentado es completamente nulo; pues la facilidad de la comunicación a través de los inventos resultados del descubrimiento y dominio de la electricidad, nos han llevado a comunicar todo lo bueno, lo distorsionado y lo malo del conocimiento humano; sin distancia ni tiempo, así de fácil; y lo que comunicamos es básicamente ciencia e historia.

Cada vez que conversamos con mi pequeño Lucas -hablamos desde sus 5 años de edad- llegamos la misma conclusión, o más bien dicho, determina por sí mismo lo siguiente:

Si es fácil entonces no tiene sentido, o no es bueno.

Dirán ustedes, «pero luchar por un espacio o posición en la vida no es fácil», les respondo: tienen razón, pero, Luchar por lo que ya sabemos cómo obtener ¿tiene sentido?, No, (al menos para mí) pues solo les conduce a algo que ya saben… ¿qué inteligencia hay en ello? es solo seguir haciendo lo que es sabido y lo que están haciendo todos; por lo tanto obtienen los mismos resultados. No digo que sea malo estudiar y aprender y tomar una cierta posición en la vida para mantenerse ustedes y a su familia, no mal entiendan; a lo que me refiero es a que debemos desarrollar o más bien dicho evolucionar a algo mayor en la vida, como eliminar viejos paradigmas arraigados en nuestra mente que limitan nuestra «Inteligencia Pura» y dejar un legado evolutivo a las futuras generaciones de este mundo.

Leí una vez por ahí, no recuerdo donde: «…problemas radicales, requieren soluciones radicales«, ¡ha! si, en una conferencia de TED: El Beneficio Inesperado de Celebrar los Errores de Astro Teller; Filmed February 2016 at TED2016; esto ayuda un poco a complementar lo que les escribo.

La respuesta a mi afirmación y pregunta: Podemos evolucionar… ¿Cómo hacerlo con prudencia? 

Nuevamente Leí: Hay riesgos al hacer cosas y hay riesgos al no hacer cosas… soy una persona de riesgo, tomo riesgos calculados y riesgo de incertidumbre, y por ley -la mía- siempre el resultado es 99,9999% malo, una torpeza o un desastre para los riesgos calculados como los de incertidumbre; bueno, la experiencia dice que después de una gran cantidad de intentos «planificados» aparece el preciado 0,0001% con relativo éxito.

La evolución requiere riesgos, grandes riesgo cuyos resultados pueden ir de seguro al desastre, tu desastre y de quienes te rodean, por eso es importante saber qué riesgo hay que tomar, el principal riesgo que he tomado es que evolucione todo mi entorno.

Hace años tome esa decisión -la de evolucionar- aplico metodologías, estrategias, algunas son drásticas hasta chocantes, otras muy sutiles que no se notan a simple vista, nos apoyamos por expertos en algunos casos, experimento, veo el resultado y si aparece el preciado 0,0001% con relativo éxito continuo con la estrategia o metodología hasta que se convierte en parte de la vida.

Muchas de las metodologías que uso tiene que ver con nuestros pequeños hijos, son ellos principalmente nuestros maestros, por lo que se convirtieron en materia de observación y estudio constante -no lo tomen a mal, no son ratones de laboratorio- así que observamos la manera en que van aprendiendo y resolviendo sus propios problemas, pues ellos no quieren nuestras respuestas, quieren las propias basadas en sus experiencias.

Les contare un caso sencillo: La intolerancia, la cual defino como: Incapacidad o rechazo de una persona de adaptarse a nuevas ideas, cambios o eliminación de paradigmas.

La conducta de un niño es la conducta de un niño, no hay más, ¡son ellos! no hay prudencia como la conocemos; por naturaleza los niños son buenos, no conocen el mal, por lo tanto solo saben hacer lo bueno… Para un adulto existe lo bueno y lo malo; lo que es malo para un adulto no necesariamente es malo para un niño y lo que es bueno para un adulto es bueno para un niño. Dejando de lado aquello que sabemos por conocimiento certero que es malo, pues atenta contra la vida y la seguridad y deben saberlo los niños por sentido común, como por ejemplo, la electricidad, venenos, caer de alturas, piscinas, etc.; el que rayen una pared con lápices de cera definitivamente es bueno para un niño; malo para un adulto por los costos de limpieza, pérdida de tiempo, etc.; paradigma: «Es malo rayar las murallas» según muchas personas, y es válido; por otro lado «es malo coartar la expresión y creatividad que está experimentando el niño», según yo y muchos otras personas, y es válido, ¿qué haces en ese caso?, solo piensa ¿es más importante hacer sentir mal al niño por rayar una muralla o evitar el gasto material y que pierda su creatividad? el asunto es que la prudencia indica que en todo debe haber equilibrio por lo tanto, siendo los niños de «Inteligencia Pura», les asignas una pared para dibujar y expresarse y si es posible que eviten rayar otro espacio distinto del asignado. Con nuestros hijos funciona, usan una pared, por lo tanto el costo material de limpieza se reduce enormemente y ellos pueden expresar libremente su creatividad, de hecho nos invitan a ver su arte y ya más grande dejan su expresión en la muralla.

Una pregunta le hacía a mi esposa -que francamente no miramos y reímos de los dibujos de nuestras paredes- ¿es más importante pintar dentro de la línea o salvar una vida?… o en otras palabras ¿es más importante una pared limpia o que nuestros hijos expresen creatividad?…

Cuando trabajo en casa y regulo mis horarios estrictamente para desarrollar un proyecto… llega mi pequeña hija diciendo ¿juguemos papá unos minutos pequeñitos? y me muestra sus pequeños dedos separados por milímetros e inclinando su cabeza y me pregunto yo, ¿Es más importante el proyecto que alimenta la familia o cultivar la relación por algunos minutos con la hija?… siempre elijo la hija -mientras me mira mi esposa- por difícil en algunos casos dejar el proyecto; el proyecto puede esperar algunos minutos ¿cuál es el riesgo? personalmente al calcular estas situaciones descubro que avanzo mucho más al relajar el trabajo estresante que el quedar con un sentimiento de culpa, y que mi hija descubra que no tengo la capacidad de darle el tiempo que ella estima que es importante; y es válido, pues si le digo que no, el único mensaje que recibe es: «lo que hace mi papá es más importante que mi necesidad»… después de varios situaciones de no jugar, lo más probable es que el sentimiento ya no sea de culpa sino que de indiferencia, pues la mente se hace insensible una vez que se acostumbra al sentimiento de culpa. Por lo que dejo de aprender, y por consiguiente sigo luchando en el balde por una posición, le enseño exactamente lo mismo a mi hija y adicional su nuevo paradigma: «si alguien trabaja, no se debe interrumpir por importante que parezca», ósea, tiro de su pata y no la dejo salir del balde, la hago luchar como todos luchan. No evoluciona.

Otro ejemplo: en este minuto me es indistinto las faltas de ortografía en este texto, antes me ocupaba de las faltas detalladamente y de la gramática, si ven algún error, es porque ya no me importa, pues ahora, en este minuto me es importante plasmar ideas en texto que la ortografía o gramática; pero pienso luego «yo evoluciono», hay un sentimiento intrínseco de evolución por lo que cambie de parecer después de escribir el ejemplo e hice las correcciones en el texto, me tomo algunos minutos, corrí el riesgo y aprendí a corregir varias palabras de las cuales no recordaba su tilde, más ahora las tengo presentes.

La pregunta del Siglo; ¿Cuál es la metodología para evolucionar?

He escuchado mucho de muchos decir: “¡no soy perfecto!”; esbozando una seriedad indescriptible y es tanta la seriedad que en muchos casos quien la emite, la emite con tanta elocuencia que se lo creen y en realidad tienen toda la razón los elogio, pues en algún momento emití la misma frase con la misma elocuencia y firmeza que me creía una gran persona perfecta en mi imperfección.

Mucho después descubrí que tal frasecita no es más que una justificación y mi propia justificación para hacer “nada” frente a esa imperfección, después leí por ahí: “No soy perfecto, pero te amo… pero lo intento… pero hago lo posible… me conformo ser mejor de lo que fui ayer… pero me esfuerzo”… se verán muchos anuncios acerca la tales justificaciones y de aquello que quizás piensen compensa tal imperfección. No por el asumir que uno es imperfecto y que con ese mísero acto de humildad del “pero…” estará todo bien; eso es iluso. Se requiere de algo más que el tan solo reconocer la imperfección.

Aquellos que creen tener una inteligencia de buen nivel, promedio o baja, deben darse cuenta que en realidad están usando la inteligencia de otros para desenvolverse en este mundo. Así es, sin el conocimiento de quienes les precedieron o con quienes estén rodeados no podrían desarrollar esa “inteligencia” para sobrevivir en un ambiente tan hostil como en el que vivimos ahora, en esta época, en el siglo XXI. Gracias a quienes observaron, dedujeron e inventaron, nosotros lo mortales disfrutamos de todo aquello que nos brinda comodidad; no tenemos que inventar ni re inventar la rueda, ni tampoco el cómo descubrir y cómo dominar la electricidad u otros elementos.

Bueno sepa que usted no es inteligente, definitivamente no tiene inteligencia como todos la conocen, en gran medida usted se ha basado y beneficiado en todo lo conocido y desarrollado por otras personas, a usted le han enseñado cada una de las cosas que puede realizar en este mundo, por lo que tenga por seguro que su “inteligencia” es prestada, si usted asume esto estará en un buen comienzo para su evolución y el de quienes le rodean.

La forma más pura de definición de inteligencia según la RAE es: “capacidad de entender o comprender” y como la “capacidad para resolver problemas”… pero no hay una definición universal que defina la palabra inteligencia, por lo que bajo este concepto de no universalidad, se entenderá que la inteligencia es algo desconocido para todos nosotros; y aún más una definición de la Inteligencia Pura, ¿Comprende?

Es interesante enterarse que para aplicar una metodología de evolución a una Inteligencia Pura quienes nos rodean y nosotros debemos pasar por algunas etapas interiores que nos lleven a evolucionar, no hay quien pueda pasar esas etapas por nosotros, es un camino que debemos recorrer, el camino es de un solo sentido, sin desvíos, no hay atajos ni trucos… todos pueden iniciar este camino de evolución, podrán detenerse o avanzar lentamente, y curiosamente me atrevería a afirman que nunca se tiende a retroceder.

Vuelvo a recordar la conclusión de mi hijo:

«Si es fácil entonces no tiene sentido, o no es bueno

Volvamos a esa imperfección, porque está bien definido que la imperfección es una falta de cualidades propias y naturales de una cosa o persona, pero esa falta de cualidades viene de una comparación con estándares definidos por la mayoría ej. Si se define al hombre perfecto a aquel que tiene cabello, vendrá a nuestra mente rápidamente aquel desprovisto de pelo; si se define la perfección de un hombre a aquel que tiene cuatro extremidades o que tiene movilidad en sus cuatro extremidades, podemos deducir rápidamente que aquellos que nacen desprovisto de esas características -4 extremidades- o participan de accidentes que los dejan inmóviles o sin una de las cuatro extremidades son imperfectos.

La conclusión inmediata es que debido a la definición y a lo subjetivo de la mirada evaluativa, es que en definitiva no hay perfección en las personas, y si no hay perfección en las personas, por consiguiente las empresas, procesos y en general el mundo entero es imperfecto. Por ende todo falla y cada acción que efectuamos tiende al desastre, así como el 99,9999% de resultados de desastre que me suceden y que me obliga a iniciar una y otra vez los proyectos.

No todo es trágico, pues pesar de que este texto no es perfecto, el resultado y objetivo del mismo -espero- se puedan comprender a fin de que nos lleve a evolucionar hacía la Inteligencia Pura y por ende a la Perfección, pero ojo es mi mirada de perfección por lo tanto es imperfecta.

La experiencia me dice que: “no hay peor persona que aquel que no se ve a sí mismo como un ser imperfecto”, si bien muchos dicen “¡soy imperfecto!” la pregunta que debemos hacernos al momento de emitir ese juicio es ¿en qué soy imperfecto?… pero caemos en la subjetividad de la definición por ende los parámetros de comparación de nuestra imperfección son imperfectos, y el circulo de la imperfección comienza a orbitar en un parámetro inexistente para nosotros.

Entonces, si los parámetros de comparación definidas por el mundo e interiorizadas como nuestra imperfección son imperfectos, debemos por fuerza buscar un parámetro perfecto para acercarnos lo más posible y ser semejante a ese parámetro. Bueno, nos preguntamos ¿Cuál es el parámetro referente? muchos lo asocian a la fe, otros a personas buenas, otros a estándares definidos por la gran mayoría; y en definitiva es bueno, valido y loable pues:

Todo aquello que nos lleva a elevarnos por encima de la imperfección en que nos encontramos, es en definitiva bueno.

Pero como adultos lo bueno para unos no necesariamente es bueno para otros.

Lo contradictorio de esto, es que si sabemos que somos imperfectos, entre más nos miramos interiormente, menos imperfección descubrimos que poseemos. Y decimos ¿Dónde está mi imperfección? y como sabemos que somos todos imperfectos asumimos una imperfección a emitir la frasecita “¡soy imperfecto!”

Lo que sucede en realidad es que nos miramos por un espejo oscuro, por consiguiente no somos capaces de reconocernos como entes imperfectos, se nos nubla la vista y al no vernos claramente, bueno, asumimos, creemos, o imaginamos qué, cómo no nos vemos imperfectos, nos evaluamos y comparamos con nuestros propios parámetros y paradigmas de lo que es “bueno” en nosotros o que comprendemos que es bueno, y siempre deducimos que cumplimos con esos parámetros produciendo la bien llamada ley de la compensación entre lo bueno y lo imperfecto -que no vemos pero sabemos que esta- para seguir por la vida en el fondo del balde diciendo: “está todo bien, no hay problema, no afecto a nadie desplazando a quienes nos rodean y evitando que otros se superen”.

Continuará…