El fruto nunca cae lejos del árbol

Hace pocos días empezó a circular en la red un texto que hace mención a antiguas costumbre de colegios en cuanto a la educación; señalaba lastimosamente acerca del actuar de los profesores y el respeto que había en los colegios hacia la autoridad y con quienes nos relacionábamos

El Profesor entraba a la sala y automáticamente nos poníamos de pié. Esperábamos el saludo y la autorización que venía: “Tomen asiento”.

Personalmente recuerdo aquellos tiempos y la disciplina que existía en esa época y al igual como indica el texto, rara vez un profesor se enfermaba o uno de los alumnos faltaba. Si se daba la ocasión, simplemente el curso se dividía en grupos y se distribuían en otras clases, o venia el inspector general y se hacía cargo del curso cuenta el texto:

Ni la lluvia impedía faltar a la escuela, porque era como tu segunda casa, daban ganas de ir. Había dos recreos, uno corto y el largo de 25 minutos donde hacíamos la fila para el almuerzo y algunos llevaban colaciones que uno miraba y se veían riquísimas (pan con mantequilla, chancho o frutas); los profesores tomaban café en la cocina y nos cuidaban en el recreo aunque ya sabíamos lo que podíamos hacer y lo que no.

Nos turnábamos para borrar la pizarra y sacudir los borradores y era un honor llegar temprano para ayudarle al auxiliar del aseo a ordenar la sala o prender la estufa con las que se logra la calefacción algunas pocas salas. Los chismes eran al otro día y siempre todos tenían un mejor amigo(a) en donde la loca(o) del curso eran solo uno(a) en donde te ponías nervioso(a) cuando te miraba o te hablaba el niño(a) que te gustaba. Y los niños y jóvenes respetábamos a todos los mayores sin distinción solo por ser mayores.

Hoy reflexiono acerca de aquella etapa de estudiante, reflexiono acerca de aquello que invoca el texto que cierra con:

No sé cuándo los profesores pasaron a ser «genocida»… cuando los profesores comenzaron a enfermar para necesitar suplente y la suplente otra suplente; ¿desde cuando los padres golpean a los profesores? o ¿desde cuando los mismos alumnos sacan su furia contra ellos?, no sé cuando se perdió la escuela como institución, los profesores como maestros de enseñanza.

Fue en ese preciso momento en que hice un alto y pensando profundamente, me atreví a contestar ese dichoso texto en las redes sociales.

El Colegio

Tengo dos pequeños hijos, hoy van a un humilde colegio, aquel que permite nuestra economía, lo encontramos en una frenética búsqueda de algo que estuviera acorde a nuestra realidad y principios… dicho colegio estaba en proceso de cambio, pues debía abandonar el lugar por petición de los dueños por venta de la propiedad.

Al completar su traslado, con mucho temor matriculamos a nuestros pequeños pues sabíamos que no todo es bueno en el ambiente escolar. Venía nuestro hijo mayor de una mala experiencia que nos llevó a enseñarle en casa y que avanzara con exámenes libres; pero nuevamente tratamos de confiar en las instituciones de enseñanza entregando lo que mas apreciábamos a extraños.

El colegio es pequeño con un curso por nivel de 1ro a 8vo básico de no mas de cuarenta alumnos, se encuentra en Santiago muy cerca de la zona centro. Cada día llevamos a nuestros hijos y tenemos la oportunidad de ver a la directora que se encuentra en la puerta de entrada saludando a cada uno de los niños a medida que llegan a sus clases; cada uno de ellos saluda a la directora, está cada día del año, uno por vez; aún a la salida los despide vigilando que no salgan los mas pequeños sin sus padres.

Veo ingresar a los niños, de pelo corto muy ordenados con su uniforme, las niñas ordenada sin ningún tipo de maquillaje o accesorio extravagante, aun a los jóvenes de 8vo veo correctamente uniformados.

Lo niños se levantan al ingresar un profesor en la sala, «hay una irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial no tiene cabida» [SAG]… hay empatia en todo nivel, las grocerías son castigadas con la asistencia de los padres, no se toleran peleas, robos o destrucción.

Los descuidos escolares, son informados de inmediato a los padres, pues el descuido es de padres no del niño ya que somos los responsables de su crecimiento y respondemos por ellos.

Esos colegios de antaño existen, deben haber más y siguen el modelo, un buen modelo, lo se porque lo vivo con mis hijos.

Hogar…

No reclamo, dedico mi tiempo al trabajo, a la familia a dirigir a mis hijos junto a mi esposa, les ayudamos a entender la vida, su entorno y crecimiento; a ser correctos en el trato y mantenerse moralmente limpios.

El respeto es fundamental en las relaciones, cuidamos de los espacios, de no invadirnos y al mismo tiempo eliminamos el egoísmo material compartiendo lo que «es nuestro»; mi esposa en particular revisa tareas estudiando junto a nuestros hijos y les ayuda a prepararse para los exámenes, no los descuidamos a pesar de lo difícil que es encontrar tiempo.

No siempre es todo color de rosas, hay diferencias, porque somos diferentes, pero no nos permitimos que las diferencias nos aparten de nuestro foco como familia.

Hayamos tiempo para la familia, mi esposa dejó su futuro profesional por dedicarse a los hijos y el hogar; yo deje un trabajo formal para iniciar solo y estar presente en el crecimiento de nuestros hijos. No es fácil.

La tierra que sustenta la la raíz del árbol

La ignorancia no nos justifica, no me quejo por el sistema, el sistema lo elegimos nosotros, autorizamos nosotros y decidimos quienes nos gobiernan y crean las leyes…

Ley N° 20.680 dice lo siguiente en el articulo 222 Los hijos deben respeto y obediencia a sus padres. La preocupación fundamental de los padres es el interés superior del hijo, para lo cual procurarán su mayor realización espiritual y material posible, y lo guiarán en el ejercicio de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana de modo conforme a la evolución de sus facultades.

Art. 234, dice: Los padres tendrán la facultad de corregir a los hijos, cuidando que ello no menoscabe su salud ni su desarrollo personal. Esta facultad excluye toda forma de maltrato físico y psicológico y deberá, en todo caso, ejercerse en conformidad a la ley y a la Convención sobre los Derechos del Niño.

El fruto nunca cae lejos del árbol

Sé que las circunstancias de cada familia son distintas, lo fueron antes, lo son hoy, lo serán mañana. Los colegios son los mismos, mismos maestros con circunstancias de vida distintas también, nuevas materias nuevos métodos los cuales son parte del avance.

Habrá niños con hambre, gente con compromisos monetarios, «sin tiempo», legales, enfermedades y dolencias de vida, así como problemas mentales o enfermedades terminales que son extenuantes para ellos y la familia, madres solas, padres solos, abuelos con pensiones paupérrimas, sin trabajo, endeudados hasta el cuello o mas que se hacen cargo de sus niños.

Aprendí y sé que el fruto nunca cae lejos del árbol y sé que el colegio jamás suplantara a los padres, pensar eso es ilógico… pues el colegio esta para apoyarnos… si vemos lo que vemos en los niños no es tema de colegio, no es tema de gobierno ni de ley, ni del vecino; es es simplemente tema de hogar pues ellos son el reflejo de nuestra vida como tutores.

A pesar de nuestras dificultades como familia que abarcan lo monetario, vivienda y otros, solo queremos entregar a la sociedad niños sanos, alegres, justos, trabajadores, con la vida clara… con maletas vacías que llenen por si mismos… sin traspasar nuestros trapos sucios como penas, fracasos, inseguridades, molestias o caprichos y egoísmos.

Si los influenciáramos, demostraríamos el egoísmo y descontento con nosotros mismos y quienes nos rodean y sobre todo con nuestro hijos.. eso es ser desquiciado o enajenado; es destruir lo nuestro, nuestro futuro, como aquellos que destruyen su entorno y así mismos.

Un abrazo