El Efecto Paradigma

Se entiende como la selección de experiencias para ubicar la información dentro de un modelo, el problema radica en que un paradigma suele convertirse en un obstáculo para encontrar soluciones alternativas.

No es posible acercarse al futuro de forma creativa si se está anclado en viejos paradigmas, ya que estos influencian nuestras percepciones y actuaciones. El reto que aquí se plantea es reconocer los modelos que no permiten avanzar en el cumplimiento de los objetivos y desafíos nuevos.

Un ejemplo claro de la persistencia en un paradigma es el de los suizos, cuya industria relojera dominó el mercado durante más de 100 años, sin embargo, un buen día, un inventor llegó con una idea innovadora, el reloj de cuarzo, más preciso y efectivo que los complejos relojes hasta la fecha diseñados, sin embargo, fue rechazada, la idea ni siquiera fue patentada y no pasaría mucho tiempo para que los japoneses acogieran el invento en la feria mundial de ciencia y empezaran a producirlo en masa; fue entonces que se apoderaron del mercado de relojes desplazando a los Suizos. Una nueva regla, una manera distinta de hacer las cosas, que echó por tierra antiguos métodos y los rezagó en el competitivo mercado mundial.

Cuando el Paradigma cambia, todo se vuelve a cero

La pregunta hasta éste punto debe ser: ¿Por qué es tan importante para la gente aferrarse a un paradigma?

Las respuestas son determinantes y tienen que ver con los aspectos positivos de los paradigmas a saber:

  • Son comunes (reglas, parámetros o métodos, acaban por ser por dar la sensación de seguridad)
  • Útiles: Permiten diferenciar lo importante de lo secundario o accesorio. Es decir, enfocan la atención en aquello que realmente merece ser considerado.

Sin embargo el problema fundamental de un paradigma, es que puede convertirse en la única manera de proceder, es entonces que los paradigmas se convierten en Él Paradigma desconociendo las múltiples salidas a un desafío. Ésta manera unívoca de pensar y actuar se conoce como “Parálisis Paradigmática” o enfermedad de la certeza, entendiendo con ello que quien la padece, cree ciegamente en la infabilidad de sus propios métodos rechazando de facto todo lo que aparezca como distinto.

Un joven acostumbrado a conducir un automóvil a alta velocidad por un camino poco transitado, de repente, se topa de frente con un auto que viene de frente a alta velocidad y parece estar sin control, poco faltó para que lo chocara; en aquél automóvil venía una mujer que le grita ¡Cerdo!.., el joven indignado le contesta ¡Vaca!.., y se sintió satisfecho al pensar que pudo contestar como correspondía a una persona que además de casi estrellarlo, lo insultaba; entonces continúa su camino y al tomar la curva choca con un cerdo apostado en la vía.

El jóven necesitaba un nuevo paradigma pero decidió mantener el propio. A menos que se modifiquen los viejos hábitos, patrones o modelos, será imposible ver oportunidades y en consecuencia aceptar desafíos.

Usualmente lo que se recomienda en estos casos, es que quien no está dispuesto a re evaluar sus viejos modelos para avanzar, debe hacerse a un costado, para no interferir a quienes son pioneros del cambio.

El asunto primordial de un nuevo paradigma, es que se convierte en un abierto desafío a las soluciones obvias que son conocidas por todos. Rompe con lo seguro y confiable, por lo que se requiere fe para arriesgarse a tomar una decisión cuyos antecedentes son inciertos, pero que con todo, se tiene la certeza que dará los mejores resultados.