¿Como lograr un hábito de Lectura?

No hay nada más difícil de lograr que un niño lea solo, en forma autónoma, y que esto sea una costumbre que quede para toda la vida…

Hace poco me declaré un bibliófilo, pero esto no fue hasta hace pocos años atrás , antes con suerte leía un artículo del periódico a la semana. Así que de ejemplo es muy poco lo que puedo entregar menos contar de mi juventud en la lectura, lo que sí puedo ejemplificar es mi actual dedicación a la lectura, y en eso mis pequeños se han dado cuenta, en resumen “no puedo entregar lo que no tengo”, así que leo y mucho.

Bueno, la meta con Lucas es lograr una afición por la lectura, que es clave para el aprendizaje.

Lucas a pesar de saber leer, para él en un comienzo fue una tortura el iniciar el hábito; le molestaba en extremo el salir de sus actividades para iniciar una actividad de carácter tedioso para un niño.

Los textos que utilizamos para que mejore su lectura eran en extremo “planos” (eran del colegio) y sin sentido para él o para la edad que tiene.

Adicionalmente la forma en que le pedimos que comenzara sus actividades de lectura eran en extremo impositivas; para ejemplificar le decíamos:

– Lucas, hay que leer este texto y esta cantidad para que mejores tu lectura. Aquí esta, comienza ¡ya!

En ese minuto de exigencia, Lucas cambiaba su rostro, se molestaba, refunfuñaba, y casi lagrimeaba, lo que claramente se convertía en una tortura.

La clave; una vez descubierta esta “tortura” es eliminar el tedio y la imposición de carácter obligatorio en la lectura diaria, así que repensamos y cambiamos la táctica.

NEGOCIACIÓN

Desempeño, aprendizaje y placer están inextricable unidos, pero no hay máximo desempeño si hay una obligación en el aprendizaje, es por ello que debíamos lograr que como niño, tomara Lucas la decisión de leer sin sentir obligación.

La meta, leer todos los días, la cantidad no importa pero debía ser una lectura importante para el niño, y que lograra el hábito.

Nos sentamos, a conversar (negociar); le mostré una lectura de libro común de dos páginas sin imágenes y le dije – debes leer estas dos páginas como las de este libro y a diario -, el resultado el mismo, cambiaba su rostro, se molestaba, refunfuñaba, y casi lagrimeaba. Lo calmaba y le decía que es importante leer y le ofrecí leer una página y media; obteniendo el mismo resultado.

Luego le ofrecía 1 página y algunos párrafos; obteniendo exactamente la misma reacción.

Entonces le preguntaba ¿Cuánto crees tú que sea suficiente para mejorar tu lectura?; respondiendo – Nada -; por supuesto que esto no convenía a ninguno, a él porque no aprendería y a mí porque no cumpliríamos el objetivo de aprendizaje. Así que, le dije que eso es imposible y que pensaba que lo mejor era una página completa; obteniendo el mismo resultado de molestia.

Bueno, ¿cuánto?, y me respondía como un párrafo, ¿crees que es suficiente para mejorar tu lectura?, y con esa pregunta piensa y me dice que no, no es suficiente. Entonces ¿cuánto? A lo que respondió media página (lo que para mí es suficiente para empezar).

La negociación siguió con los tiempos (en que horarios), ya que la meta era la lectura diaria; por lo que aplicando el mismo criterio dejamos la lectura en porciones de dos sesiones diarias.

Comenzamos el día 1 de enero y a pesar de ser media página el resultado era el mismo pero el sabia y cumplía con su propio compromiso con dificultad, el viernes 4 de enero de 2013 pase a una librería y en la sección de niños vi un libro grande que decía “365 Cuentos” lo leí y vi que era perfecto para Lucas, cuentos fraccionado en media página con imágenes alusivas al cuento, partiendo por el día 1 de enero con el “Flautista de Hamelin”; día 2 de enero “…La venganza del flautista”; día 3 “La gallina de los huevos de oro”, etc. Una vez comprado pensé en la forma de presentarlo y solo llegue a casa en actitud muy eufórica y le dije a toda voz “Lucas mira el gran regalo que te traje”; dejo de hacer sus actividades y se acercó curioso. Le entregue el libro y empezó a hojearlo, muy en detalle, y se fue a su cuarto abrazándolo dándome las gracias para seguir hojeando.

Al rato me acerco y le digo, (llevando un calendario) este libro tiene un cuento para cada día del año y te acompañare a leerlo así que le explique que estábamos a 4 de enero y debíamos leer hasta estar al día en la lectura ¿Cómo lo haremos? (le pregunte). A lo que respondió que en algunos días podemos leer más de algún cuento. Conforme con su respuesta comenzamos con el cuento del día 1 de enero.

RESULTADOS DE LA NEGOCIACIÓN

Hoy después de leer el cuento del día por la mañana, me acerco a su cuarto en la noche (habiéndonos despedido para dormir), alertado por una serie de ruidos como si estuviera hablando con alguien; entro y para mi sorpresa, le veo en su cama con el libro abierto a mitad de camino del cuento del 10 de enero “Pulgarcito y la Ardilla”.

Me emociono muchísimo, me acerque a él y lo acompañe hasta que termino él solo la lectura del cuento; luego lo felicito y me dice (con una gran sonrisa) – no olvides de contarle a mi mamá -, le cuento a Marite de lo sucedido y ella va inmediatamente a felicitarlo para dejarlo dormir.

El logro obtenido, nos ha complacido en extremo, es algo que según conversamos se debió solo a la negociación y a la constante compañía al escuchar su lectura, estamos siempre al lado de él, apoyándolo, asombrándonos juntos con los cuentos, destacando las situaciones y haciéndolas divertidas; descubrimos que los niños son dueños de su propio aprendizaje. Yo, ahora solo soy un guía, y debo compartir con Lucas la responsabilidad de proponer actividades, hacer correcciones, negociar, y sobre todo, apoyar constantemente.