Buscar Conocimiento

Si deseamos respuesta a nuestras preguntas, confirmación del conocimiento que hemos adquirido, o expansión del conocimiento que albergamos en nuestra mente y corazón a fin de lograr entendimiento o comprensión de lo que nos rodea debemos hacerlo con esmero y eficacia; debemos invertir tiempo y hasta recursos. En este sentido podemos decir que la Internet nos ha perjudicado. La búsqueda de palabras clave es excelente en la búsqueda de respuestas simples, pero, no podemos dar respuesta a preguntas existenciales a través de una rápida mirada a Wikipedia o a un análisis somero de un Blogger que aparece en la primera página de los resultados de Google.

Sería una falta de respeto hacia nuestro propio ser el tan solo quedarnos con simples definiciones o pensamientos no generados por nuestro propio esfuerzo, no es parte de nuestra esencia, pues nuestra esencia es la curiosidad y la búsqueda de respuestas a temas tan profundos como el universo mismo.

Si creemos que tenemos cáncer, no recurrimos a las sugerencias de un blog, al WebMED o al Manual de Merk para buscar sanar de nuestra dolencia o para conseguir el remedio necesario para sanar; así también no se va a detener solo con la opinión un solo médico. Su vida está en juego por lo que buscará la opinión de múltiples médicos, con diferentes opciones, y buscará expertos y especialista… no se detendrá con tan solo escuchar una buena noticia o al escucha solo a personas que dirán lo que quiere oír o quieren que escuche. Es perfectamente plausible buscar opiniones contrarias y sopesarlas para encontrar la más favorable. Una vez que ha identificado el tratamiento adecuado y está dispuesto a invertir tiempo y dinero por semanas, meses, años o hasta toda la vida… lo hará; con tal de recuperar su salud. Si esto no funciona, en el peor de los casos volverá a buscar y así intentara una y otra vez… hasta que descubra que usted ha tomado el tema con la máxima seriedad y no como un pasatiempo casual.

Para todos aquellos que se han dedicado a la religión y han construido su vida alrededor de ella, el descubrimiento de algo incongruente en la historia de la religión puede ser desestabilizador, es como la recepción de un diagnostico medico desfavorable. Pero no todas las condiciones son terminales. Lo más probable es que usted no se deshaga de su cuerpo, sus relaciones y todas las cosas que ama simplemente porque su médico le entrega malas noticias. Su cuerpo le puede “traicionar” temporalmente, pero no significa que usted deba perder la esperanza por los resultados desalentadores. La vida llega a su fin a todos, mientras que el espíritu sigue por las eternidades. La lección es que cuando su vida está en línea – física, espiritual emocional o relacional – usted debe poner el máximo tiempo, esfuerzo y diligencia para salvar lo necesario. No salva su cuerpo salva el máximo conocimiento que pueda adquirir.1

Consulte a expertos, valla al fondo con un pensamiento crítico, sopese las pruebas, piense por usted mismo, no se quede con lo primero ni lo último. Por último de al tema la atención y el cuidado que merece. Como Richard E. Turley Jr. un historiador le gustaba decir:

“No estudie la historia de la religión livianamente”, haga su trabajo no solo por estudio, sino también por la fe, que incluye la oración, el ayuno, estudio de escrituras, arrepentimiento, humildad, la perseverancia, la caridad y la gracia.

Alegoría de la Cavérna

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas.

Contempla ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

¿Crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

Y, si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

Entonces no hay duda de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.

Examina, pues, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno d.e ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

Y, si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos son realmente más claros que los que le muestran?

Y, si se lo llevaran de allí a la fuerza, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado y, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras, luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y con¬templar.

Y, después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

Y, si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente «ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal» o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

Ahora fíjate en esto: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas como a quien deja súbitamente la luz del sol?

Y, si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no haberse asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarlo, a quien intentara desatarlos y hacerles subir?.3

Notas:

  1. Stephen Owen Smoot; Quick Thoughts from Patrick Mason on Studying the Past and Presentism; modificado según: Attribution-ShareAlike 4.0 International (CC BY-SA 4.0)
  2. Las imágenes son referenciales, son solo para hacer mas agradable la lectura.
  3. Diálogos, La República; VII – Platon (explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento); modificado; texto de 2do dialogo eliminado, se adapta como monologo.